No todos los animales tienen la misma suerte que nuestras familias animales, que viven cuidados y mimados en nuestros hogares. Muchos de ellos nacen en la calle, o son abandonados a su suerte por gente que, a nuestro parecer mascotero, no tiene corazón. Por suerte, también es mucha la gente que se conciencia de la importancia que tiene el recoger a estos animales y darles un refugio donde, con suerte, puede que consigan tener un nuevo hogar con una familia que les quiera.

¿Qué son los refugios de animales?

Básicamente es lo que su propio nombre indica. Un lugar que da cobijo a animales sin hogar, abandonados o residencia temporal para otros que se han perdido. La imagen típica que tenemos es que son principalmente el hogar de perros y gatos, pero nos sorprenderíamos si viéramos la cantidad de animales de todo tipo que podemos encontrar en algunos de ellos. Reptiles, aves, e incluso algunos animales de gran tamaño y exóticos son habitantes cada día más habituales en estas instalaciones, por desconocimiento o simplemente porque fueron capricho en su día del que se cansaron.

Muchas veces no se piensa el problema real que supone que determinado tipo de especies acaben en nuestros campos, ríos o ciudades. Son especies que pueden suponer numerosos problemas por su dominancia o ser muy territoriales, lo que puede dañar la fauna autóctona e incluso relegarla a un segundo plano. Por eso no nos cansaremos de repetir: antes de adquirir cualquier tipo de animal para sumarlo a nuestra familia, hay que ser realistas y pensarlo detenidamente, ¡no es un capricho!

perrera
Gracias a la colaboración de voluntarios y socios muchas organizaciones pueden mantenerse

Tipos de Refugios

  • Protectoras de animales: son centros de recogida normalmente creados y gestionados por voluntarios. Intentan no sacrificar nunca a ningún animal, a no ser que padezcan una enfermedad incurable o similar. Las protectoras de animales no suelen contar con ayudas estatales, solo de los socios y los voluntarios.
  • Agencias de control animal: son las que pone en funcionamiento los municipios o autonomías, las protectoras municipales propiamente dichas. Suelen ser organizaciones contratadas para recoger los animales de la localidad en la que operen exclusivamente. También tienen una labor, dentro de las ordenanzas municipales, de educación social, enseñando a cómo cuidar de nuestros peludos y potenciar el respeto por el medio ambiente.
  • Santuarios de animales: estos lugares son centros donde recogen animales que vivirán allí el resto de sus vidas, que ya no buscan un hogar. Puede ser por razones físicas del animal, por haber sido maltratados y no aceptan la reinserción, como puede ser el caso de los animales de circo. Son animales que en cualquier otro refugio tendrían muy pocas posibilidades de sobrevivir o de ser adoptados.
  • Refugios de puertas abiertas: lugares donde aceptan a cualquier animal sea del tipo que sea y se encargan de buscarle un nuevo hogar o refugio. Suelen contar con dotaciones económicas para ayudarles a costear los gastos del mantenimiento de los animales y que estos puedan vivir con una buena calidad de vida.
  • Perreras: a primera vista realizan una función algo similar a las protectoras, pero son bastante diferentes. En estos lugares, normalmente gestionadas por los ayuntamientos, en las cuales se mantiene a los animales durante un tiempo. Una vez pasado ese tiempo, si nadie los ha reclamado o adoptado, los sacrifican. Pocas perreras no funcionan así, y en esos casos no sacrifican al animal.

Estas organizaciones en la mayoría de los casos se mantienen gracias a la colaboración de voluntarios y socios, por eso es de vital importancia cualquier ayuda que se les pueda ofrecer. En muchos casos no solo aceptan ayudas monetarias, sino que puedes colaborar con tu tiempo, o donando comida, comederos, mantas o cualquier objeto que ayude a mejorar la calidad de los animales que tengan en acogida.

Si estás pensando en aumentar tu familia, ten siempre como primera opción visitar una asociación, refugio o perrera. Seguro que ves más de una carita que te roba el corazón, con o sin razas de por medio. Recuerda, el amor de un animal no tiene precio, ¡no se lo pongamos nosotros!




  Sobre el autor

Carol Rincón

Periodista, diseñadora gráfica y gatuna hasta la médula, entre otros vicios.

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