Aunque en la actualidad las mascotas con las que compartimos nuestro hogar son de muy diferentes tipos, los dos animales predominantes en los casas del todo el mundo siguen siendo el perro y el gato. Curioso es que estos dos animales domésticos sean ambos carnívoros, cuyos ancestros eran excelentes cazadores. Es más, fue esta cualidad, la de la caza, la que quisieron aprovechar y por la que decidieron domesticar a estos animales. La caza está íntimamente ligada a la selección de comida y a los hábitos alimentarios del animal, por lo que estudiar este comportamiento nos ayuda a aprender sobre los comportamientos de selección de alimento de nuestras mascotas. Es decir, conocer el origen de las conductas de caza nos explicará las preferencias y los hábitos alimenticios de los gatos y perros actuales.

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De los lobos cazadores a los mansos y leales perros

El antecesor de los perros domésticos debió ser un animal muy parecido a los lobos actuales. Sin embargo, desde ahí, durante el proceso de domesticación, se ha derivado en una gran variedad de tipos y razas de perros. Muchas de ellas poco recuerdan ya a sus primos lobunos. Además de existir grandes diferencias en formas y tamaños entre razas, las distintas clases de perros domésticos también se diferencian por su comportamiento, aunque poco se conoce de esto. En su evolución, el perro ha pasado de alimentarse de la caza en grandes manadas, buscando presas de gran tamaño – como sus parientes los lobos - ; a depender totalmente del ser humano para su alimentación. Pocos perros, a no ser que tempranamente se les entrene para ello, muestran interés por la caza de manera instintiva. Aquellos perros que viven ajenos al contacto humano y se crían sin domesticar, suelen sobrevivir gracias a la búsqueda de alimentos, más que de la caza.

Los gatos, cazadores fuera y dentro de nuestros hogares

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El gato doméstico actual deriva de un animal presente hoy en día: el gato del desierto o gato salvaje africano. Este animal, en comparación con los lobos, es un depredador mucho más especializado. Además, como ya contamos cuando hablamos de los gatos salvajes, el proceso de domesticación del gato es mucho más corto que el de los perros, lo que tiene como consecuencia que se conserven muchas de las conductas de sus parientes salvajes. Una prueba de su escasa domesticación es que existe, en comparación con los perros, muy poca variedad de razas y tipos de gatos. Además, su forma y tamaño no difiere mucho tampoco de los gatos salvajes que aún viven en la naturaleza. A excepción de los de razas concretas, los gatos apenas han sido domesticados. Por ello, al contrario que los perros, las conductas de caza siguen mostrándose innatas y efectivas en los gatos domésticos actuales. De sobra conocida, presente en multitud de bromas y vídeos de internet, es la manía de estos felinos por perseguir, desde muy pequeños, todo lo que se mueva a su alrededor. Lanzándose tras los clásicos ovillos de lana o de los punteros láser, los gatos no hacen más que demostrarnos, con estos tiernos juegos, lo vivamente que sigue grabado en su naturaleza la práctica de la caza. Los que conviven con gatos, sin duda habrán sido agasajados por ellos con alguna presa. Normalmente son ratones, común en hogares cerca del campo, o pajarillos que han tenido la mala suerte de acercarse demasiado. Como sus parientes salvajes, y a diferencia de los lobos, los gatos cazan en solitario. En vez de cooperar por una gran presa de la que toda la manada coma, cada gato atrapa su propio bocado, por lo que siempre van a ser pequeños animales. Muchas de sus características indican que la caza sigue estando presente en las vidas de los gatos, aunque no la necesiten para sobrevivir. Ejemplos de ello son el chirriar de sus dienteso sus largos caninos, destinados a quebrar el cuello de sus presas de un solo mordisco.

Preocupándose por cuándo y cuánto comer, en vez de por cazar

El perro presenta un comportamiento típico de los animales carnívoros menos especializados. Como sabrán todos los que hayan compartido su vida con un perro, estas mascotas tienden a hacer pocas comidas pero muy copiosas. Comen hasta hartarse, lo cual deriva directamente de las costumbres de sus antepasados salvajes. En las manadas de lobos, la competencia por la comida era brutal, pues la caza nunca era abundante. Aprovechar cualquier oportunidad para ingerir la mayor cantidad de carne era crucial para sobrevivir. Obviamente, después de 100.000 años de domesticación, este comportamiento se ha ido puliendo y varía según las diferentes razas caninas. Por el contrario, en el caso del gato, nos encontramos con un carnívoro altamente especializado. No solamente su conducta es diferente ante la caza, sino que también la forma de su cuerpo o sus conductas parecen haber sido diseñadas para ello. A diferencia del perro, el gato tiende a alimentarse muchas veces a lo largo del día, pero en poca cantidad. Esto es un reflejo del comportamiento de sus parientes salvajes, los cuales cazaban pequeñas presas (roedores, pájaros, etc) durante todo el tiempo que destinaban a la caza. Conseguían muchas presas a lo largo del día, pero obtenían poco alimento de cada una de ellas.



  Sobre el autor

Juanfra Vázquez

Biólogo, etólogo y escritor. Aunando sus dos grandes pasiones, el comportamiento animal y la escritura, para ponerlas a disposición de Mascotea y de vuestras mascotas.

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