Es típico al pensar en un gato en la típica raspa de sardina o el cuenquito de leche. Pero dados a elegir, quizá esos "manjares" serían de lo último que les gustaría comer, ya que son verdaderos sibaritas peludos. Eso sí, no deben comer de todo ya que no todo les sienta lo bien que se merecen nuestros pequeños reyes de la casa.

¿Cómo funciona y cuánto dura?

elestomago
Así es el sistema digestivo de un gato. Imagen: http://www.imagui.com/

En pocas palabras: su sistema digestivo es muy similar al que tenemos los humanos. Ingieren la comida por la boca, mezclándola con su saliva y dirigiéndose por su esófago hasta el estómago. Ahí esta uno de los puntos diferentes con respecto a nuestro sistema digestivo, ya que sus jugos gástricos son mucho más potentes que los nuestros. Su estómago está hecho para digerir sus pequeñas presas, como ratones o aves, así que sus enzimas digestivas son bastante fuertes! ¿Y qué pasa con aquello que el estómago no puede digerir? Como por ejemplo las plumas, o el pelo, el gato lo regurgitará en caso de acumularse grandes cantidades.

Del estómago sigue su recorrido a través del píloro y hasta el intestino delgado, mezclándose con la bilis y otras sustancias y enzimas que juegan un papel fundamental en neutralizar los ácidos del estómago y separar la comida en proteinas, grasas e hidratos de carbono para que puedan ser absorbidos en el resto del trayecto. Por último, se acumula en el intestino delgado hasta que es expulsado en forma de heces.

Sabías que....

El hígado es el órgano más grande de un gato y juega un papel fundamental en la digestión. Pero además, sirve para regular las posibles toxinas que hayan entrado en su sistema y hace función de reciclaje con los glóbulos rojos muertos.

El proceso total de la digestión de un gato puede llegar a durar unas 20 horas en su edad adulta. ¡Sin prisa pero sin pausa!

¿Se puede cambiar su dieta de manera radical?

Sencillamente, no. Eso de pensar que en la variedad está el gusto puede que para nuestro gato no sea más que algo que le afecte a la salud. Hay que tener en cuenta que los gatos tienen el sentido del gusto menos desarrollado que el del olfato, por lo que ante una comida se guiarán más por el olor que por el sabor en sí de ésta.

Cambiar de manera radical el alimento de nuestro gato, sobre todo el alimento seco, puede ocasionarle numerosos problemas digestivos como vómitos, diarreas, y problemas aún más graves. El cambio de comida debe hacerse progresivamente, mezclando su antiguo pienso con el nuevo y cargándose de paciencia si es necesario, ya que este proceso de mezcla puede alargarse a 10 días o más. Progresivamente añadiremos más pienso nuevo que viejo en la mezcla, hasta que se haga el cambio completo.

Hay veces que, bien por el olor o por alguna preciosa manía típica de la psique gatuna, no aceptan el nuevo alimento. Es más, por experiencia sé, y seguro que más de uno lo confirma, que ¡llegan a separar los granos de pienso que les gustan de los que no! En ese caso es mejor probar con otro pienso antes de seguir con el proceso de cambio. Aceptémoslo, ¡el gato siempre tiene la razon!

Dieta gatos
Ante una comida, los gatos se guiarán más por el olor que por el sabor en sí de esta.

Algunos problemas de la digestion gatuna

  • Malestar en el estómago: quizá notemos que vomita demasiado, o que ha perdido el apetito y su pelo está perdiendo brillo. Estos pueden ser indicios de que algo pasa en su estómago. Puede ocurrir por muchas razones, la más frecuente es la ingestión de bolas de pelo en exceso que no puede expulsar del todo. Por ello es tan aconsejable darles malta con cierta frecuencia. También en casos más extremos puede deberse a ingerir juguetes u objetos muy llamativos para ellos, como gomas, cables, etc. Lo mejor, además de llevarle al veterinario, es dejarle en ayunas unas 12 horas para intentar que la inflamación baje y después alimentarles con pavo y otros alimentos suaves para que recuperen el buen funcionamiento de nuevo.
  • Diarreas: pueden venir producidas por muchas razones, principalmente inflamaciones o alteraciones del intestino. Parásitos, virus, enfermedades como la leucemia felina, o alegrias alimentarias pueden dar lugar a diarreas que incluso hará fuera de su arena. En casos así lo que nunca debe faltar es el cuenco de agua, ya que se le podria agravar por la deshidratación.
  • Estreñimiento: se produce cuando no tienen demasiada fibra en su dieta o por algún atasco en el intestino como el que puede venir provocado por el exceso de ingestión de pelo. También existen trastornos del colon que pueden derivar en una gran dificultad para evacuar (trastorno de megacolon). Aunque no lo parezca, la realización de ejercicio incluso para gatos de interior contribuye a evitar el estreñimiento. Además, podemos añadir un poco de agua a su alimento seco que hará que se hidrate más y se le alivie un poco ese estreñimiento.



  Sobre el autor

Carol Rincón

Periodista, diseñadora gráfica y gatuna hasta la médula, entre otros vicios.

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