Uno de los problemas de salud más preocupantes de la sociedad del siglo XXI es la obesidad.

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Esta "moderna" enfermedad se extiende por todos los países desarrollados y afecta casi por igual a niños, adultos y, también, mascotas. La obesidad o el sobrepeso se producen por varios factores, pero los principales son la ingestión de comida basura saturada de azúcares y grasas combinada con un estilo de vida excesivamente sedentario.

Mascotas rollizas, un problema humano

El problema nutricional de la obesidad no afecta a todas nuestras mascotas. Los peces o los pájaros, por ejemplo, tienen menos riesgo de tomar un exceso de alimentos. Un hamster o una cobaya, al alimentarse casi exclusivamente de su pienso, regulan mejor la ingesta de calorías. Pero dos de las mascotas preferidas de los hogares en el mundo sí tienen un alto riesgo de ser gorditos o incluso obesos: los perros y los gatos. Todos, en mayor o menor medida, tendemos a premiar o complementar la dieta de nuestros peludos con nuestros propios alimentos. SI el premio consiste en fruta o verdura, no hay problema. El problema surge cuando el humano cuidador no sigue una dieta correcta. El abuso de alimentos con exceso de grasa, alimentos precocinados, chucherías plagadas de azúcar… terminan casi siempre en el estómago de nuestro peludo y, poco a poco, van engrosando su cuerpo y afectando a su salud. Por otra parte, la vida que solemos llevar hoy en día es bastante sedentaria. De casa al trabajo, del trabajo a casa y un montón de obligaciones que cumplir. Para mucha gente es un auténtico problema dedicar el tiempo necesario a pasear diariamente a su perro o para poder llevarle a algún lugar especializado donde pueda quemar el exceso de calorías. Dieta incorrecta y falta de ejercicio físico con una consecuencia similar para personas y mascotas: la obesidad y sus problemas asociados. Un animal de compañía rollizo no es más feliz que otro que está en su peso ideal. El primer paso para luchar contra la obesidad de nuestra mascota es percibirla como lo que es: una seria afección que puede hacer mucho daño a nuestro perro o gato.

¿Mi mascota es obesa?

Como en cualquier problema relacionado con la salud, será el veterinario el que te indique si tu mascota tiene o no sobrepeso.

De todas formas, a simple vista tú ya puedes hacerte una idea. Por ejemplo, si palpas la espalda o los flancos del animal y no notas sus costillas, hay un exceso de grasa que no debería estar ahí. Otra forma de valorarlo es mediante el comportamiento de la mascota: si se cansa mucho más que antes realizando una actividad, le cuesta caminar o tiene cambios bruscos de humor puede ser que tenga un problema nutricional que debemos atajar.

Echa un vistazo a esta tabla y sabrás en qué parte de la tabla se encuentra tu mascota:

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Riesgos de la obesidad

La obesidad en nuestro animal de compañía no es solo un problema estético, es un riesgo para su salud. Como en los seres humanos, tener un exceso o un defecto de peso afecta directamente al organismo y, además, hace que se disparen las posibilidades de padecer enfermedades asociadas. Algunas de las enfermedades físicas que se asocian al exceso de peso de una mascota podrían ser:

  • Afecciones oculares. 
  • Mayor predisposición a padecer diabetes.
  • Problemas digestivos. 
  • Cardiopatías.

Pero además de estas enfermedades físicas, el exceso de sobrepeso también afecta a la salud emocional de nuestro perro o gato. Del mismo modo que nos sucede a nosotros, un peludo excesivamente gordo se siente torpe, lento y pesado. No es capaz de disfrutar del juego, las caminatas o los largos paseos, actividades que, por genética, son imprescindibles para su equilibrio psicológico y, así, para su felicidad.

¿Qué hacer?

Cuando nuestra mascota ha sido diagnosticada como obesa o nuestro veterinario nos dice que presenta sobrepeso, debemos actuar rápidamente, pero con mucha precaución. La pérdida brusca de peso no es buena ni para animales ni para mascotas. Es más, puede ser hasta peligrosa para su salud.

Nuestro veterinario nos puede ayudar creando un programa de alimentación personalizado para la mascota, con indicaciones claras de cantidad de comida diaria en función de su especie, raza, estado de salud, sexo o edad.

No debemos hacer este programa por nuestra cuenta y riesgo ya que hay mucho en juego, pero sí podemos utilizar la cabeza y no darle a nuestro peludo ningún alimento que no esté dentro de su dieta de adelgazamiento.

Y como las dietas sin ejercicio no sirven casi para nada, ¡toca moverse! De forma progresiva tendremos que conseguir que nuestro perro o gato dedique parte de su tiempo a pasear, jugar o correr. Si no tenemos tiempo, tendremos que valorar la opción de contar con un paseador de perros o un centro de mascotas donde pueda ejercitarse.

Ahora mira a tu peludo, míralo bien. ¿Crees que está preparado para la "operación bikini"? ;)



  Sobre el autor

Marta Barrero

“Se puede vivir sin perro, pero no merece la pena” es una de las máximas de Marta Barrero, nuestra redactora especializada en formación, comunicación y publicidad.

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