Como siempre digo, cada gato es un mundo y, por lo tanto, no se les puede aplicar todos los estereotipos a la comunidad gatuna al completo. Sin ir más lejos, mi gata según las normas gatunas escritas por humanos es realmente rara. Os cuento que le gusta salir a pasear con arnés y correa extensible; no le inquieta su trasportín y, es más, duerme en él muchas veces (abriendo incluso ella misma la portezuela que dejo a medio abrir para poder meterse); odia quedarse sola (cuando según esos cánones los gatos son todo indiferencia e independencia...).

Por eso es tan difícil educarles si lo queremos hacer de la manera estricta que dicen esos dictámenes. Lo mejor que podemos hacer para no entrar en una batalla campal con nuestro gato es ir entendiéndole poco a poco, con sus manías, defectos y virtudes, y guardando algunos ases en la manga en forma de trucos.

Cómo convivir con tu gato (y no desesperarse en el intento)

Veamos algunas situaciones cotidianas que podemos resolver de manera sibilina: 

Muebles arañados

Es una de las batallas que solemos mantener más tiempo abiertas con nuestro gato. El gato necesita afilarse las uñas, pero la manía de arañar los muebles se puede convertir en una pesadilla.

Truco: limpia bien la zona donde arañe para eliminar su olor. Impregna olores cítricos, por ejemplo zumo de limón, para que le repele y no se acerque. Puede que no haga ni caso al rascador ese tan mono que le compraste, ¿por qué no pruebas con un felpudo, un trozo de cartón o un pequeño tocón de árbol? Puede que te sorprenda el resultado, ya que les suelen encantar. También, si le pillas justo en el momento de su afilado en el sofá, haz un ruido seco, como un periódico enrollado golpeando contra una pared o una palmada. Esos sonidos les asustan y hacen que la próxima vez se lo piensen dos veces.

Cortarle las uñas

Una tarea que puede convertirse en "misión imposible".

Truco: saca tu lado "Ethan Hunt" y gánale con inteligencia. Háblale, dale mimos, no le sujetes y si quiere irse haz como que no te importa. Cuando veas que está relajado, se dejará sin darte complicaciones.

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Hacer que atienda

Un gato no es un perro, y por lo tanto su manera de ser hará que acuda a ti cuando le dé la gana. Aunque muchos lo nieguen, ellos sí conocen su nombre, otra cosa muy diferente es que cuando tu le llames vaya tan alegremente. Un estudioha demostrado recientemente que atienden más a su nombre dicho por extraños que por sus propios dueños.

Truco: repetir palabras ante determinadas acciones hace que al final las entiendan. Cosas como "comida", o incluso "a cenar", con tiempo y a base de repetirlas lo acaban entendiendo, y si al final hay recompensa en forma de golosina ¡con más razón! Si las palabras buenas las recompensamos con premios, y las malas con sustos como el sonido de un periódico, las asimilarán aún más fácilmente.

Viajar con gatos

No les suele gustar a la mayoría eso de cambiar de aires, aunque si les acostumbras desde pequeños, pueden llegar a hacerse grandes viajerossin problema. Pero podemos hacer más llevadero ese trauma para los gatos más caseros.

Truco: familiarízale con el trasportín. Déjale en un lugar donde el gato no lo vea como una amenaza o algo malo, sino como un lugar más en el que echarse sus siestas o jugar. Si solo lo conoce cuando vas al veterinario, lo asociará siempre a algo malo. Al llegar al nuevo hogar o al lugar de vacaciones, déjale tranquilo en una zona donde él pueda sentirse seguro, una habitación a oscuras por ejemplo. Así podrá encontrar el refugio de debajo de la cama hasta que se sienta cómodo para empezar a explorar. Ante todo nunca hay que forzarle si necesita su tiempo, pero tampoco dejarle completamente solo, que oiga a gente por la casa para que le dé confianza.

No castigarles

El gato ve el castigo como una agresión y, por lo tanto, reaccionará de mala manera ante cualquier golpe que se le dé o reto que se le plantee.

Truco: para enseñarle que algo está mal, lo mejor es "a indirectas". Hacer ruidos secos (con periódicos o una palmada), usar un pulverizador con agua o un "No!" tajante y alto le van a valer más que cualquier otro castigo.

Macetas

Sienten pasión por la tierra , y muchas veces acaban sacando la arena por todos lados.

Truco: si cubrimos la arena con piedras de río medianas o grava gorda, evitaremos que le den tentaciones.

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Y el mejor truco de todos: armarse con kilos de paciencia para escuchar, ver y comprender todos los signos que hacen de tu gato ese ser tan misterioso, inteligente y ¡absolutamente único!