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Aún recuerdo cuando mi pequeña gata llegó a casa por primera vez. Era verano y empezó a corretear por todos lados, jugando, brincando, ¡un huracán gatuno!. El balcón estaba abierto, había tenido otros gatos y siempre se habían mostrado muy cautelosos con las ventanas y balcones, así que no lo cerré. De pronto, en una veloz carrera, enfiló directamente hacia la terraza, saltando al vacío desde un tercer piso... Por suerte, una mosquitera que había instalado unos días antes, sirvió para que se agarrase y me diera tiempo a cogerla antes de su caída. Desde entonces, tenemos mucho cuidado a la hora de abrir cualquier ventana o terraza, ya que mi gata "no tiene mal de alturas".

Seguramente más de uno se haya visto reflejado de algún modo ante esta historia real. Los gatos son criaturas curiosas por naturaleza, y todos sabemos que una ventana abierta es una invitación a un viaje muchas veces peligroso hacia la repisa. Es cierto que tienen un excelente equilibrio, pero pueden sufrir accidentes por motivos tan sencillos como

  • Ver volar un pájaro muy cerca de ellos y querer atraparlo
  • Echarse una de sus siestecitas en la repisa, y caer al darse la vuelta
  • No calcular bien las distancias o sufrir algún traspié

Y aunque suele decirse que tienen 7 vidas, la realidad es que con frecuencia sufren dolorosas fracturas y heridas como resultado de estas caídas.

Ellos saben lo que hacen…

¿Seguro? La curiosidad felina y su falta de temor ante las alturas hace que muchos gatos se arriesguen quizá más de lo que nosotros pensamos. Nunca hay que olvidar que el gato es un depredador, pero a la vez también es presa, con lo cual su instinto lo llevará a buscar lugares altos para sentirse más seguro.

Es cierto que muchos dueños al ver disfrutar a sus gatos de su atracción por las alturas, los dejan seguir su instinto y hacer lo que un gato debe hacer: trepar, caminar por sitios imposibles y altos, etc. Los felinos poseen unas garras que les permiten encaramarse a los árboles con suma facilidad. Por eso, es muy difícil que un gato caiga desde la copa de un árbol, ya que antes de caer conseguirá aferrarse a su corteza. Pero en la ciudad no es así, el ladrillo o el cemento no es una superficie a las que los gatos puedan aferrarse, con lo cual las caídas se dan más a menudo.

Las siete vidas del gato

Pero ¿cómo lo hacen para caer siempre sobre sus patas y resistir tanto ante una caída? Por un lado, los gatos se dan la vuelta en el aire un segundo después de que empiece a caer. Esto lo consigue gracias al oído interno del gato, que actúa como un giroscopio que le indica en qué dirección girar para dirigir sus patas hacia el suelo.

Con las patas apuntando hacia abajo, el gato adopta una posición en la que utiliza su cuerpo a modo de paracaídas. Aumenta considerablemente su resistencia al aire y ralentiza su caída. A la vez, prepara su musculatura para recibir el impacto y amortiguarlo, repartiendo el daño entre sus cuatro patas, adecuando músculos y articulaciones al tocar el suelo para que el daño sea el menor posible. En resumen, ¡toda una obra de arte de aerodinámica e ingeniería en un ser tan pequeño!.

¿SABÍAS QUE...?

Los gatos que caen desde alturas más bajas suelen sufrir daños mayores que los que caen desde más alto. No debemos fiarnos aunque vivamos en un primero, las lesiones pueden darse ante cualquier caída. Según datos recogidos sobre caídas de gatos, solo 1 de cada 15 gatos que cayó desde grandes alturas sufrió lesiones óseas, mientras que la mayoría de gatos caídos desde alturas de un 3 piso o inferiores sufrían algún tipo de fractura.

Eso sí, ante cualquier tipo de caída siempre tendremos que llevar a nuestro amigo felino al veterinario, veamos como veamos al animal. Los profesionales han nombrado estos accidentes como "síndrome del gato paracaidista", y en muchos casos una rápida intervención puede acabar con final feliz.

Como evitar sustos por las caídas

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La mayoría de los expertos coinciden en que, para evitar sustos, es mejor tomar algunas medidas para que nuestro gato no nos dé ningún susto. ¿Qué podemos hacer?

  • Colocar protectores en las ventanas. Algunos tipos de mosquiteras se sujetan con velcro y son de textura metálica, lo que nos permitirá abrir las ventanas sin miedo a que nuestra mascota pueda caer al vacío desde ellas.
  • Comprobar las rejas y barrotes de balcones. Si no son lo suficientemente anchos como para que puedan colar su cabeza, no hay problema. Aunque hay que tener presente que los gatos suelen ser bastante cabezotas, lo que unido a su flexibilidad puede darles innumerables ideas para "escapar" de lo que nosotros creemos que es una zona segura. Hacer equilibrio sobre las barandillas también suele ser uno de los accidentes principales.
  • Enseñar a nuestro gato que debe tener cuidado. Si conseguimos con paciencia y tiento hacerle ver que debe tener cuidado, podemos evitarnos muchas sorpresas desagradables.

Y no nos cansaremos de repetirlo: cada animal es un mundo. Simplemente conociendo y aprendiendo la manera de pensar que tiene nuestro gato, podremos evitarle muchos accidentes ¡y a nosotros muchos sustos!.



  Sobre el autor

Carol Rincón

Periodista, diseñadora gráfica y gatuna hasta la médula, entre otros vicios.

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