Puede que un día llegamos a casa y descubramos la desagradable sorpresa de que nuestro perro ha desarrollado sus habilidades como albañil aficionado creando un generoso agujero en la pared. No es un comportamiento aislado, y según numerosos estudios es cada vez más frecuente debido a nuestro ritmo de vida.

Causas

Los motivos del comportamiento de nuestro perro pueden ser muy variados. Normalmente de distribuyen en tres grupos:

  • Deficiencia: a veces, la alimentación que le proporcionamos a nuestra mascota no es la más apropiada. Su organismo requiere un equilibrio de nutrientes, vitaminas y minerales que, si no lo obtiene de un pienso completo o comidas adecuadas, él buscará de otras formas. El mordisquear paredes o piedras puede ser una alarma para decirnos "eh! quiero cambiar el menú!"
  • Olores: los perros se guían mucho por el olfato, y puede que nuestro compañero se derrita por el olor que emana de la pared, bien por tener alguna mezcla que les llame la atención o un olor de pintura que les resulte delicioso.
  • Ansiedad o aburrimiento: y esta es la causa que cada vez se ve más. Nuestros horarios de trabajo suelen ser amplios, y muchas veces nuestras mascotas pasan solas gran parte del día. Algunos perros lo llevan mejor, otros simplemente se aburren o se estresan de verse tanto tiempo solos o encerrados. Por eso, buscan cualquier cosa, por extraña que sea, que les pueda suponer un entretenimiento o al menos una distracción. También el encontrarse en lugares nuevos y extraños para ellos puede generar comportamientos como ese.

Bueno, ya se le pasará... ¿o no?

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Normalmente este tipo de comportamientos compulsivos lleva un tiempo tratarlos y solucionarlos. El mayor problema es la cantidad de pared que llegan a ingerir, ya que los materiales que se utilizan pueden llevar elementos tóxicos y provocarles serios problemas digestivos como vómitos o diarreas. Por eso, siempre es recomendable llevarle al veterinario para que le haga un reconocimiento.

Además, existe el problema añadido de los dientes. Muchas veces, al comer la pared, poco a poco va limándose su dentadura. Este problema también les ocurre ante la mala costumbre de morder piedras, muchas veces enseñada por el propio dueño al querer jugar de esa manera. Los problemas dentales son uno de los que más molestias conlleva para la salud del perro.

Cómo puedo solucionarlo

Hay una frase que dice "un perro cansado es un perro feliz". Y tiene parte de razón, ya que lo primero que tendremos que intentar para solucionar el problema es sacarle a pasear más tiempo y que realice una buena tanda de ejercicio físico. Correr con él, jugar con la pelota, que juegue con otros perros... Cualquier cosa que a él lo motive a correr y saltar aliviará su ansiedad y hará que al llegar a casa se quede plácidamente dormido y tranquilo aunque no estemos.

Por otro lado, la educación es fundamental. Hay que enseñarle que eso que hace no está bien, de una manera que él lo entienda poco a poco. No hay que pegarles, simplemente regañarle y ofrecerle una alternativa (como un juguete, por ejemplo) para que él vea que es mejor morder su hueso de juguete que una insulsa pared.

También podemos intentar colocar algún tipo de olor fuerte que le repugne para alejarle de la zona que muerde, ya que habitualmente se suelen centrar en un mismo punto. Algún olor a cítricos, pimienta o mentol fuerte puede que ayude a evitar durante un tiempo que él se acerque. Esta práctica es recomendable que se utilice como técnica de apoyo, no como solución única, ya que a la larga conseguiremos que se aleje de esa zona pero que empiece con otra.

En definitiva, tenemos que ver este problema no como una provocación de nuestro amigo, sino como un toque de atención de que algo no marcha bien. Disfrutando de nuestro perro con juegos y ejercicio, aliviará el estrés de ambos y no hará que acabemos "subiéndonos por las paredes (o dándose un festín en su caso!)"