Si decidimos ampliar la familia de nuestros pequeños peluditos, o si aunque no lo hayamos planeado, un día escuchamos unos ligeros grititos y pequeñines rosáceos hacen su aparición, hay que tener en cuenta que no todo es coser y cantar. Tendremos que poner mucho cuidado ya que estas crías pueden llegar a sufrir accidentes cuando menos lo esperes.

1.- Toca una remodelación de la jaula

Al nacer, debemos tener cuidado con que su hábitat no les suponga ningún peligro. Ya sabemos que de pequeños los hámsters no se moverán demasiado, pero su madre seguro que necesita divertirse de vez en cuando!. Por eso es aconsejable quitar de la jaula la rueda o diversos juguetes que pueda haber, ya que suponen un peligro dado que la madre puede empezar a correr en la jaula sin ser consciente de que sus pequeños pueden estar muy cerca, ¡incluso debajo!

Además tendremos que calcular si las puertas de la jaula, sobre todo los cierres, no son una vía de escape perfecta para los pequeñines. ¡Son unos auténticos escapistas!

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2.- Mejor cambiar de casa al padre

Hay dos razones por las que es muy aconsejable que el hamster macho pase unas vacaciones en otra jaula y se quede &de Rodríguez&. Por un lado, y la más conocida, es que puede engullir a los bebés nada más nacer. Por lo tanto, lo mejor es en cuanto antes separar a los padres para evitar problemas.

La otra razón, por la que inclusive se recomienda retirar al padre antes de que la madre dé a luz, es que el padre puede intentar volver a fecundar a la hembra, con lo que sería peligroso para las crías y para la propia madre. Por lo tanto, hay que preparar una nueva casita de soltero al menos hasta que las crías sean lo suficientemente grandes.

3.- La tentación es grande, pero... ¡no hay que cogerlos!

Los vemos ahí tan pequeñitos que dan ganas de acariciarlos a todas horas, pero nunca debemos tocarlos! La madre es muy exquisita con sus peques, y sobre todo con su olor. Al tocarlos les impregnamos inconscientemente nuestro aroma, por lo que la madre podría no reconocerlos y abandonarlos o matarlos. Ella misma nos hará ver cuándo podemos cogerlos, que será cuando tengan unas 4 semanas. Si alguno se escapa no os preocupéis, las madres hámster son unas auténticas madrazas gran parte de las veces, seguro que irá rápidamente a ponerle en su sitio!.

4.- Cuidado con mamá

No es que vaya a hacerles daño de primeras, ya que su instinto primero es cuidarles. Pero si no tenemos cuidada a la madre, ella no dudará en recurrir a la ley de la supervivencia. Por ejemplo, si ella está mal alimentada y tiene muchas crías, entenderá que no será capáz de mantenerlas a todas y es muy probable que acabe comiéndoselas. Por otra parte, si la hembra no tiene la suficiente tranquilidad y se la molesta, puede que también se vuelva agresiva llegando a atacar a los pequeños. Por esta razón, tampoco es aconsejable cambiar ni limpiar la jaula al menos durante las dos primeras semanas, para que la madre esté tranquila en su nido.

Además, hay que tener especial atención a que la madre desarrolle ese instinto maternal. Muchas veces los animales comprados en algunas tiendas carecen de él por múltiples razones, por lo que abandonarán a las crías por no saber ocuparse de ellas.

Ante todo siempre hay que pensar que las crías, sean de la especie que sean, requieren tiempo y atención por nuestra parte, por lo que si no nos vemos capaces de ser mascotabuelos, mejor mantener al hámster macho y a la hembra separados, ¡más vale prevenir...!



  Sobre el autor

Carol Rincón

Periodista, diseñadora gráfica y gatuna hasta la médula, entre otros vicios.

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