Algo se debe activar en nuestra mente cuando vemos a un perro que tiende a asustarse. No he indagado sobre el tema, pero lo que es cierto es que no hace falta más que salir a da una vuelta al parque, rodearse de la combinación perros-personas, y esperar. Allí donde hay un perro que es más reservado, que toma sus precauciones, que se mantine alerta de los ruidos y observa con cuidado los movimientos de sus congéneres o de cualquier animal del parque, incluidos los humanos, gran cantidad de comentarios y justificaciones se hacen presentes, teniendo como centro precisamente al perro o perra que lo que intenta es pasar desapercibido.

En el parque, por la calle, en casa...

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En un parque lo normal es que simplemente su responsable jusifique la actitud del perro y lo tache de "bobo", cuando no suenan palabras más feas como "cagao", "tonto" y otras muchas por encima de éstas... En este caso hablo de una persona social que aún sabiendo que el perro no lo pasa bien, opta por la socialización (más bien suya, pero también del perro), en vez de cogerlo en brazos y llevárselo corriendo, algo que creo que lejos de hacer gracia, da una profunda pena.

Pero siguiendo con el tema de hoy, este animalito en casa lo tiene aún peor, o caminando por la calle y topándose, normalmente, con críos que disfrutan al saber que el perro meterá el rabo entre las patas y saldrá despavorido. Incluso, ladrará, aunque eso nos hace gracia porque bien "sabemos" (en plural, aunque yo particularmente me divierto con otras cosas...) que es un perro que no muerde. Incluso, muchas veces las mismas personas a las que les hace gracia la actitud de pánico del perrete, juegan con él con placer en otros momentos.

Pero no hablo sólo de niños... no. El gen de la risa y la diversión al ver a un perro asusado, cuanto más mejor, está implantado y si hay confianza, también los "mayores" están al acecho de poder ver la cara de terror de un perro, porque total, "luego se les pasa". Un buen susto al girar una esquina de la casa, un sonido estridente acercándose hacia el perro... es maravilloso. ¡Qué gusto! Pero para tener ese minuto de desenfrenada risa y desmesurado placer... ¿sabes qué le estamos haciendo al perro?

Qué le ocurre al perro

Evidentemete no, porque me niego a pensar que conscientemente podamos ser tan despiadados

Sin embargo el desconocimiento no hace que el efecto en el perro sea más benévolo. Y aquí va un pequeño secreto... El perro sufre. Por si no era evidente... 

Bastante duro es escuchar en un grupo de "amantes de los perros" cómo el responsable de uno de ellos lo critica como si estuviera solo, pues parece que socialmente es aceptable, como para encima observar cómo se permite que los niños porque son niños y los mayores porque son graciosos, van minando la poca, poquísima autoestima de algunos perros más sensibles que no han tenido la suerte de nacer con la valentía y el corage que parecen obligatorias. Pero... ¿sabes qué? Y aquí va otro pequeño secreto: a lo mejor incluso ha sido la actitud de quien debía cuidarle la que ha ocasionado las reacciones que ahora tiene este animal.

Reacciones

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Las reacciones de un perro con miedo son muy amplias, y aunque este artículo no está enfocado a las reacciones que pueden tener estos perros, sí considero importante hacer un repaso muy rápido de ellas:

  • Huir: Evidentemente un perro miedoso puede huir, bien porque salga corriendo sin rumbo, bien porque se enconda en algún lugar que le permita estar a salvo de aquéllo que le provoca miedo.
  • Atacar: Si no tiene posibilidad de marcharse, el perro con pánico puede llegar a atacar. Que no haya atacado antes no significa que en un momento dado no pueda hacerlo, si el estímulo es demasiado fuerte o insoportable o si no tiene escapatoria. Si esto ocurre, más que juzgar al perro, al que por supuesto hay que analizar su respuesta, intensidad y margen de reacción, también deberíamos preguntarnos a qué extremo hemos llevado al perro para que finalmente ataque.

En cualquier caso, es necesario saber que un perro miedoso o inseguro tiene muchas barreras internas que debemos ayudarle a superar. Fomentar, siquiera una vez, que el perro sufra sólo agravará la situación, y por un momento de risa, sonrisa o carcajada, podemos estar creando un auténtico trauma al perro.

Tener un animal en casa conlleva mucha responsabilidad, y como las personas, los animales son sensibles, unos más que otros, y no podemos actuar con ellos sin ningún tipo de conocimiento. Ante la duda, siempre actúa en favor del perro, y por supuesto, fórmate mínimamente antes de actuar o permitir que actúen con él de cualquier manera, o busca ayuda de un profesional.



  Sobre el autor

Miriam Sainz Sánchez

Apasionada de los animales, lleva muchos años conviviendo y aprendiendo de ellos. Adiestradora canina y amante de la naturaleza, es además una gran entusiasta de las palabras y los viajes. Siempre con mascotas.

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