Compartir nuestra vida con un caballo puede ser una experiencia gratificante. Pero aceptar esta responsabilidad implica cuidar a nuestro compañero equino de por vida, haciendo todo lo posible para que nuestro caballo esté perfectamente atendido y sea feliz.

Hay que tener en cuenta que el coste de compra de un caballo es siempre menor que lo que costará su mantenimiento. El adquirir un caballo es una decisión muy importante ya que, a pesar de la apariencia grande y robusta del animal, requieren muchos cuidados y son especialmente delicados en algunos aspectos.

El hábitat de un caballo

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Los caballos necesitan un refugio seguro y cómodo para protegerlos de las inclemencias del tiempo, tanto en invierno como en verano. Como mínimo, tendremos que poner a disposición de nuestro compañero una cuadra lo suficientemente amplia para que se resguarde, teniendo unas medidas mínimas de 3 x 3 metros.

El suelo puede ser de paja, viruta, arena… Las ventajas de las dos primeras es que son más fáciles de limpiar que la arena y son más cálidas, aunque por otro lado producen más olor y no absorben tanto como la arena.

La limpieza de la cuadra es fundamental, teniendo que retirar diariamente los excrementos y rastrillar la arena.

La alimentación del caballo

Un caballo requiere un gran volumen de alimento, ¡son grandes gourmets!. Necesitarán disponer en la cuadra de comedero y bebedero, eso sí, a ser posible con bastante distancia entre ellos. En la mayoría de los casos, es bueno dejarles forraje disponible durante todo el día, añadiendo alimentación de grano dos veces diarias. Tienen un sistema digestivo delicado, por lo que son más de "picar entre horas" que de comer grandes cantidades en pocas ocasiones.

Hay que tener en cuenta varios factores que afectan a las dietas de cada animal, como son:

  • Edad
  • Raza
  • Peso vivo
  • Trabajo que realiza
  • Etc.

Por poner un ejemplo, un caballo de unos 500 kgs necesitará comer diariamente unos 14 kgs de alimento. Hay que tener cuidado con la alimentación, ya que puede acarrear graves consecuencias y enfermedades, como cólicos o la infosura.

El herraje

Es uno de los puntos más importantes a tener en cuenta en el cuidado de un caballo. Si nuestro compañero equino no dispone de un buen "calzado", es como decir que no tenemos caballo. Lo que conseguimos al dotar al animal de herraduras es que no se desgaste el tejido córneo y así no sufra al pisar. ¿Por qué se hace esto al utilizarlo de animal doméstico y no lo necesitan en estado salvaje? La respuesta es sencilla: porque en libertad no realizan algunas tareas como llevar a un jinete, por ejemplo.

Tendremos que repetir el herraje como mínimo cada 8 semanas, aunque este dato depende del crecimiento del casco o el trabajo que realice el caballo. Eso sí, siempre contando con expertos que lo realicen de la manera correcta para no dañar al animal.

Limpieza

Palomino Horse

Lo más recomendable será asear diariamente al caballo, ya que además de asegurarnos de que de este modo está en las mejores condiciones, también mejoramos el vínculo con él. Algunos apeos esenciales para la limpieza del equino son:

  • Almohaza o rasqueta: junto con un cepillo de raíces, se utiliza para limpiar el cuerpo del caballo y eliminar el pelo suelo y la suciedad.
  • Peine y bruza: son herramientas básicas para cuidar la crin y la cola del caballo, cepillándola por mechones siempre hasta la punta.
  • Esponja húmeda: para los ollares, la boca y alrededor de los ojos.
  • Gancho limpia cascos: con especial cuidado para no dañar las patas del animal y dirigiéndolo siempre hacia la punta.

También agradecerá una ducha siempre que el tiempo sea cálido o dispongamos de un espacio con una temperatura adeccuada para ese efecto. Tendremos que empezar el remojo por las patas para que el animal se vaya aclimatando al agua. Y ¡ojo! Nunca debemos mojarle las orejas.

Por último no debemos olvidar quizá el dato más importante a la hora de cuidar a nuestro caballo: necesita moverse. Mantener a un caballo todo el día en la cuadra es un acto cruel y antinatural, lo que podría acarrear consecuencias tanto físicas como psicológicas, Por ello se recomienda soltarlo o pasearlo un mínimo de 10 minutos tres veces al día.

Además de ser bueno para el caballo, cuidarlo y pasearlo también es bueno para nosotros, así que ¿qué más se puede pedir que un paseo en grata compañía?

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  Sobre el autor

Carol Rincón

Periodista, diseñadora gráfica y gatuna hasta la médula, entre otros vicios.

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