Se acerca la Navidad y las protectoras, más desbordadas que nunca, lanzan sus campañas para llamar la atención y concienciar a la gente. Los animales no son un regalo.

Muchas de ellas, hacen un parón en cuanto a la salida de animales en estas fechas pues saben a ciencia cierta y mejor que nadie que un gran porcentaje de animales que son comprados de forma impulsiva en esta época, que son adoptados como si se tratase de un juguete más para poner bajo el árbol de Navidad, son abandonados posteriormente a su suerte. Muchos, en el mejor de los casos, acaban en protectoras. Otros, vagan por la calle a su suerte hasta que se topan con la muerte de la forma más cruel.

cachorros en las protectoras

Y es que los refugios para animales están desbordados. Lo más alarmante es la numerosa entrada de cachorros sobre todo en Cataluña. Un 25% de perros y un 47% de gatos conforman los albergues catalanes, todos ellos menores de cuatro meses.

Esta cifra preocupante está siendo analizada por FAADA (Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales) que ve la crisis como una de las causas principales de tanto abandono. Una vez más, pagan los más indefensos. Además, la cría ilegal de animales supone otro de los problemas principales al igual que lo es la actitud irresponsable de algunas personas que tienen mascotas y que no las esterilizan.

Lo cierto es que la cruda realidad nos deja noticias muy dramáticas. Cada vez es más habitual encontrar cachorros en contenedores de basura por una cría descontrolada y una falta absoluta de humanidad y sensibilidad. Algo completamente evitable con la esterilización.

FAADA también recalca que existe una mayor empatía con los gatos en las ciudades. Barcelona es un buen ejemplo de cómo cuidar las colonias de nuestros amigos felinos. Y es que lejos del tópico de que los gatos son animales ariscos, lo real es que son dependientes, indefensos y con la misma necesidad de amor y cariño que el resto de seres.

FAADA explicó que es un error pensar que se abandonan más animales en verano que en invierno. Estos hechos se dan durante todo el año. Los motivos son variados pero todos hablan de una preocupante insensibilidad en los mal llamados seres “humanos”: rupturas de parejas en las que los platos rotos los pagan los animales, compras impulsivas sin pensar la seria responsabilidad que es tener una animal toda la vida y los gastos y cuidados que conlleva, la crisis económica, gente que regresa a sus países de origen y al no poder viajar con los animales los dejan en protectoras… y un larguísimo etcétera.

Lo cierto es que a nadie se le obliga a tener un animal, pero si se decide tenerlo es, sin duda, un compromiso para toda la vida.



  Sobre el autor

Cristina de Dios

Licenciada en Periodismo por la URJC y especializada en Marketing y Comunicación por la UCM, es una apasionada de los animales, en especial de los perros, por quienes lucha diariamente para lograr una mayor concienciación sobre sus derechos y un mayor respeto hacia todas las especies.

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