Si hay algo de vital importancia para los loros, eso es su pico. Pero también puede resultar uno de sus talones de aquiles si no se cuida debidamente. Por eso lo mejor es conocer todo acerca del pico de nuestro loro, ¡y para eso estamos en Mascotea!

Cómo y por qué del pico del loro

Aunque pueda creerse que es un capricho de la naturaleza, la forma del pico del loro es todo un estudio de ingeniería en sí mismo. La curvatura y la rubustez están perfectamente pensados para que le sirvan para cosas tan importantes como

  • Comer y triturar
  • Escalar
  • Sujetarse
  • Manipular objetos...

¡Toda una herramienta multiusos! Por si fuera poco, el pico cumple una función importante en los loros, ya que gran parte del sentido del tacto lo poseen en la punta del pico.

Y además resulta que el pico de los loros los hace muy diferentes al resto de las aves. Mientras que en otro tipo de pájaros la parte superior del pico es una continuación de su esqueleto, el pico de los loros es capaz de moverse la parte superior del pico de manera independiente a la inferior, subiéndola o incluso desplazándola ligeramente hacia delante. El motivo principal es que se esta manera pueden ejercer más fuerza para partir alimentos o agarrarse más fuertemente a ramas.

Pico loros
El pico de los loros... ¡una gran obra de ingeniería!

Cuidados del pico

Por todos esos motivos, tenemos que cuidar mucho del pico de nuestro loro, ya que es, por así decirlo, un tercer brazo para él. Algo que puede pasar desapercibido es que el pico del loro sigue creciendo. Desde la cera del pico hacia la punta, puede llegar a crecer entre 1 y 3 mm al mes. Por esta razón, es importante proporcionarle a nuestro amigo emplumado juguetes, ramas, piedras, comida dura o cosas similares con los que ellos puedan pulir y afilar su pico.

También hay casos en los que crece más de lo normal, y por tanto, se hace obligatoria una visita al veterinario donde procederán a limárselo. Aunque a veces podamos oir que es conveniente limar o incluso cortar demadiado el pico del loro, es un gran equívoco, ya que ¿a quién le gustaría que le cortasen una mano?.

Además les gusta ejercitar su pico, por lo que el juego o incluir ramas en su lugar de descanso pueden resultar muy útiles. Moverán las ramas de un lado a otro, un buen método a su manera de hacer ¡pesas!.

Posibles enfermedades

Desgraciadamente el pico también puede sufrir alteraciones y enfermedades, sobre todo cuando nuestro loro se va haciendo mayor o si hemos descuidado sus necesidades. Veamos algunas de las más comunes.

  • Enfermedad congénita: aparece sobre todo al eclosionar o durante el desarrollo. Dependiendo de la especie de nuestro loro se mostrará de una u otra manera, pero sobre todo afectará a la curvatura o a la posición del pico de nuestro loro. Por ejemplo en guacamayos se puede dar el caso de &tijeras de pico&, en el que la parte superior e inferior del pico se desvían en sentidos opuestos. Para casos como estos incluso podemos llegar a preguntar a nuestro especialista si existe algún tipo de ortodoncia o corrector.
  • Traumatismos: sobre todo son ocasionados en peleas en épocas de reproducción. Si la herida en el pico no es excesivamente grave, se regenerará con el tiempo, aunque puede ocasionar malformaciones.
  • Problemas nutricionales: una desnutrición causa ablandamiento y descamación del pico. Hay que destacar la importancia de la vitamina A en la dieta de nuestro loro. Alimentos como zanahorias, espinacas, melón, papaya... son algunos ejemplos que harán las delicias de nuestro amigo emplumado y le ayudarán a mantenerse sano. También si observamos alguna anomalía en el pico de nuestro loro, puede deberse a un problema en el hígado, normalmente derivado de problemas de obesidad.
  • Infecciones: es común que pueda tener infecciones en el pico, ya que como hemos visto lo utilizan muy a menudo y para tareas muy diversas. Una de las más conocidas es el PBFD (Psitaccine Beaker and Feather Disease), un circovirus que tendremos que detectar rapidamente para ayudar a nuestro compañero. Afecta tanto a las plumas como al pico, y los síntomas más comunes son pérdida de plumaje, diarreas, deformación del pico, pérdida de peso... Aunque es una enfermedad grave y para la que en principio no existe cura aparente, hay algunos casos en los que el propio ave experimenta una respuesta inmunológica y va mejorando poco a poco él solo. Si no es así, lo mejor desde el primer momento es aislar al animal para que no se expanda el contagio a otras aves. Para evitarlo, además de desinfectar la jaula con bastante asiduidad, lo mejor es hacerle controles de PBFD periódicamente.


  Sobre el autor

Carol Rincón

Periodista, diseñadora gráfica y gatuna hasta la médula, entre otros vicios.

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