Y es que los perros también necesitan lucir una bonita sonrisa. Es muy importante mantener su higiene bucal en perfecto estado, ya que evitaremos numerosos problemas que podrían hacer que nuestro compañero pasase un mal rato.

Problemas como el mal aliento o las enfermedades periodontales se pueden evitar fácilmente si nos acostumbramos, al igual que a nuestro perro, de cepillarle los dientes. Para que veamos la importancia de este hábito en los canes, se calcula que un 85% de los perros tendrá problemas dentales en la edad adulta. Así que, con datos como estos, mejor prevenir en vez de lamentar. Y tranquilos, puede ser en cualquier momento del día, no hace falta esperar a después de las comidas!

Periodicidad en la higiene bucal

Uno de los factores más problemáticos con el que nos vamos a encontrar es el sarro. Si éste se acumula durante un largo periodo de tiempo, se adhiere al diente como si fuera una roca, lo que hará que sea imposible (o muy doloroso) de quitar.

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Por eso se recomienda el cepillado casi a diario. Si el tiempo no lo permite, al menos tendremos que fijar en nuestra agenda varios días a la semana para realizar la limpieza bucal de nuestro perro. No deja de ser un miembro más de la familia!

En el caso de perros con hocicos más cortos y anchos, como los bulldogs, la rutina debe ser más prolongada y repetirla más veces, ya que tienen más tendencia a la acumulación de placa que otras razas de hocico más alargado.

¿Qué necesitamos?

Simplemente lo mismo que utilizamos nosotros: cepillo y pasta de dientes. Pero no de humanos, claro. Necesitamos herramientas adaptadas para ellos.

Con los cepillos nos puede valer uno que sea de cerdas muy suaves, aunque lo mejor son los cepillos especializados que encontraremos en las tiendas. Hay también unos cepillos muy novedosos que son como un dedal de goma con un pequeño cepillo incorporado. De esta manera nos será mucho más fácil poder controlar a nuestro perro a la vez que vamos cepillando la dentadura.

Si nuestro amigo no se fía demasiado de "esas extrañas herramientas humanas", siempre podremos envolvernos el dedo con una gasa para hacer la limpieza.

En cuanto a la pasta de dientes, podemos encontrar en el mercado algunas especiales para ellos con sabores de lo más variopinto. Desde sabor a hígado o pollo, hasta menta refrescante para que le dé un buen aliento. Eso sí, mejor no usar pasta de dientes humana.

Cómo cepillo los dientes a mi perro

  • En primer lugar tendremos que acostumbrarle a que le rocemos la dentadura. Hay que tener cuidado, no es algo que para ellos resulte natural y puede que sean algo reacios, así que ante todo cuidado, cariño y paciencia. Una buena idea es untarnos alguna salsa que les guste (caldo de pollo por ejemplo) y aprovechando que nos lame frotarle los colmillos. Si también levantamos poco a poco el belfo, será aun mejor. Poco a poco podemos ir acostumbrándole a abrirle la boca, tocarle ligeramente la lengua, y paso a paso él se acostumbrará a nuestra nueva y extraña costumbre. Si le premiamos con alguna golosina y muchas caricias, en poco tiempo tendremos este primer paso superado.

  • Una vez acostumbrado, lo mejor es colocar una mano encima de su hocico y levantarle suavemente uno de los belfos. Con el cepillo y la pasta ya preparados, frotamos suavemente la parte visible de los dientes durante 2 ó 3 segundos las primeras veces. Luego soltaremos el hocico y le premiaremos para que permanezca tranquilo. No os preocupéis si estas primeras veces mantiene la mandíbula apretada cual cepo, todo esto es parte &del plan&.
  • Poco a poco iremos avanzando y abriendo la boca un poco más cada vez de nuestro perro, con cuidado de que lo vea como algo normal. Siempre sujetando la parte superior del hocico, podemos hacer que habrá un poco la boca y cepillarle los dientes delanteros. Nunca lo mantendremos mucho tiempo, cada poco se le deja libre y se vuelve a repetir el proceso.
  • Cuando él esté completamente relajado, abrir toda la boca y frotarle suavemente las muelas. Todo el proceso de limpieza no debe durar más de cinco minutos, para que él no lo vea como algo malo y salga corriendo cada vez que nos vea con el cepillo.

De esta manera ya estará listo para dar su mejor sonrisa!



  Sobre el autor

Carol Rincón

Periodista, diseñadora gráfica y gatuna hasta la médula, entre otros vicios.

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