Aunque este es un tema bastante controvertido, no es tan extremista como nos lo podemos llegar a imaginar. Realmente esta pregunta depende del caso en concreto y del loro, ya que para muchos es bueno recortarles las alas para que no sufran daños al volar en espacios muy limitados de espacio o problemas similares.

Cuándo NO recortar las alas

Siempre que se pueda evitar el recorte de alas, será la mejor opción. Si podemos darle el capricho de que se pasee por la casa libremente, será lo mejor para nuestro loro. No debemos olvidar que su manera de ejercitarse es volar, y el ejercicio es algo básico en la buena salud de nuestro loro, tanto física como psicológicamente.

Hay que tener las precauciones necesarias ante esta rutina de vuelo, es decir, tener cuidado con que nuestro loro no sufra ningún daño o tenga posibilidad de escaparse por una ventana. Desgraciadamente, un loro criado en cautividad que se escape a la calle, tiene muy pocas posibilidades de sobrevivir, por lo que tendremos que tener mucho cuidado con puertas y ventanas.

A favor podríamos decir que enconcontramos tanto la propia salud y libertad del animal, como también nuestro propio beneficio, es toda una experiencia tener a un piloto tan experimentado revoloteando alegremente por nuestra casa!

Alas
El recorte de las plumas de las alas es algo reversible

Cuándo SÍ recortar las alas

Si no contamos con una vivienda donde podamos asegurar que nuestro loro no vaya a sufrir ningún daño en el vuelo, por ejemplo, caso de casas compartidas en las que no podamos controlar ventanas y puertas, podemos recortar las alas a un loro para que no pueda volar.

Eso sí, algo muy importante, nunca nunca haremos esto para que "nos quiera más". Sí, digo bien, ya que algunas personas creen que ante un loro asustadizo lo mejor es recortarles las alas para que no puedan escapar, se sientan más indefensos y sean más sociables con la gente. Esto es un error, y desgraciadamente se encuentran más casos de los que parece, bien por pensamiento propio bien por recomendaciones de terceros. Un loro, al igual que cualquier animal, no confiará más en nosotros porque le impidamos ser libre o le limitemos de alguna manera. El cariño de un animal es como un tesoro, lo encontraremos a base de tiempo, paciencia y perseverancia, pero no forzando a ello.

Pero además tenemos que tener en cuenta que con el recorte de alas no se acaba el problema de que se haga daño, sino que simplemente cambia de forma. Imaginemos que el loro, fuera de su jaula, se asusta por alguna razón. Un loro sin las alas recortadas podrá volar hacia el alto de un armario, por ejemplo. Pero al recortarle las alas, su instinto le hará intentar levantar el vuelo y al no poder, caerá al suelo. Estas caídas suponen, en muchas ocasiones, sufrir lesiones graves.

Apuntes a tener en cuenta antes de decidir

Como ya hemos visto, la situación de cada uno deriva en la decisión. También puede darse el caso de que nuestra situación cambie y durante un tiempo podamos mantener intactas las plumas de nuestro loro para que pueda volar todo lo que quiera, y ante un cambio de domicilio tengamos que recortárselas.

No olvidemos que el recorte de las plumas de las alas es algo reversible, siempre y cuando contemos con la experiencia de un profesional y se le recorten adecuadamente, por lo que es importantísimo dar con un buen "peluquero" que nos asesore y, en caso de no atrevernos, lo mejor es que el recorte lo realicé él como profesional. Las plumas les vuelven a crecer pasado un tiempo, por lo que en caso de trasladarnos a un lugar donde el ave pueda volver a revolotear, podrá hacerlo.

Así que realmente no es como puede verse, como si fuera una amputación, siempre y cuando estén bien recortadas nuestro loro podrá ser feliz, aunque si tenemos la posibilidad, ¡qué mejor que ver ese espectáculo aéreo!



  Sobre el autor

Carol Rincón

Periodista, diseñadora gráfica y gatuna hasta la médula, entre otros vicios.

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